COVID-19: La impunidad nunca estará de moda


Perplejos, literalmente perplejos quedamos al ver, en la más reciente emisión del programa televisivo “Hacemos Cuba”, el caso del carro de la Empresa Nacional de Gases Industriales que desviaba balones de oxígeno medicinal, destinados a centros de la salud, incluidos enfermos de la COVID-19, y a otras personas necesitadas de la capital cubana.

“Los delitos llevan a las espaldas el castigo”, advertía el mítico Miguel de Cervantes. El ejemplo expuesto, aún en proceso investigativo, no será excepción. La máxima del escritor español la refrendan los más de 100 juicios celebrados en Cuba durante la actual etapa de enfrentamiento a la pandemia, cifra difundida por la Fiscalía General de la República.

Un repaso a las sanciones impuestas revela, ante todo, que se ha actuado con severidad, sin menoscabo de las garantías y derechos de los ciudadanos, quienes fueron procesados, básicamente, por delitos asociados a la propagación de epidemias, desobediencia, resistencia o actividad económica ilícita.

Ahondemos en las condenas. De las 113 personas sancionadas desde el 27 de marzo, 63 recibieron penas de encierro, 26 sanciones de libertad bajo vigilancia y 24 multas de cuantías elevadas, ha asegurado el Tribunal Supremo Popular.

Que se actúe con rigor contra las manifestaciones delictivas no se traduce en allanar el camino a la arbitrariedad en la impartición de justicia. En las causas judiciales radicadas se han tenido en cuenta, como siempre, la conducta precedente del acusado, las características del delito y las maneras en que estos acontecieron. Por supuesto, no se pierde de vista el actual contexto nacional.

Cuba transita por un período excepcional, marcado por la propagación de la COVID-19. Una y otra vez, la máxima dirección del país ha llamado a cumplir a pie juntillas las medidas aplicadas, dirigidas, por un lado, a preservar las vidas humanas y, por otro, a mantener la vitalidad económica de este archipiélago.

escenario, algunos pillos intentan pescar en aguas revueltas y, por ejemplo, se apropian de determinados recursos, evidente en el caso del carro de la Empresa Nacional de Gases Industriales en La Habana, operado por los órganos especializados del Ministerio del Interior.

Sin dudas, oxígeno, mucho oxígeno necesitan, también, esos ciudadanos, sobre quienes caerá el peso de la ley. La impunidad nunca estará de moda; menos en estos días cuando el coronavirus mantiene en vilo a Cuba entera.


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