El Gobierno de Estados Unidos no escampa


Más de 40 países han solicitado colaboración a Cuba para enfrentar la COVID-19.

El Gobierno de Estados Unidos vive en una caverna todavía, o mejor, como aseguró un internauta, sigue sentado frente a un televisor en blanco y negro, si analizamos su empecinamiento de convertir a Cuba en otra estrella de su Unión.

Ni en tiempos de la pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus, la administración estadounidense escampa en sus objetivos contra Cuba. La realidad lo dice a gritos. El Departamento de Estado ha instado al resto de los gobiernos a rechazar la cooperación médica de la isla,          dirigida a contener la expansión global de la Covid-19.

En las últimas jornadas, Cuba ha denunciado esta actitud de la administración de Donald Trump, la cual se aviene a la campaña de descrédito internacional orquestada contra la colaboración de la isla antillana, impulsada desde la Casa Blanca e intensificada a partir del año anterior.

Esta posición de hostilidad y aislamiento resulta paradójica cuando las Naciones Unidas ha llamado a la comunidad internacional a la cooperación para enfrentar y minimizar las secuelas del coronavirus.

En el presente escenario, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ha instado a sepultar las contradicciones políticas, y a encarar entre todos al SARS-coV-2, porque lo que está de por medio es la vida de las personas, más allá de las diferencias ideológicas, raciales y de credo.

La isla caribeña ha atendido las solicitudes formuladas a nuestro gobierno por diversas naciones en tres categorías: asesoría, ayuda médica o académica.

A mediados de marzo comenzó el itinerario de la colaboración cubana en el nuevo contexto, con el envío de una delegación técnica hacia la República Bolivariana de Venezuela. De esa fecha a hoy, decenas de profesionales de la salud han partido hacia países como Jamaica, Nicaragua, Surinam y Granada, entre otros.

Sin demeritar ningún caso, quizás la expresión más acabada de la solidaridad y el humanismo de los cubanos lo constituya el envío de una brigada del contingente internacional Henry Reeve a Italia. Allí, en Lombardía, específicamente, epicentro de la pandemia en Europa, más de medio centenar de médicos y enfermeros de la isla, entre ellos, espirituanos, plantan bandera contra la Covid-19.

Renglón aparte también merece la acogida a los tripulantes y pasajeros del crucero MS Braemar, del Reino Unido, y su posterior traslado vía aérea a ese país. Mientras el gobierno de Estados Unidos le negó la entrada al buque británico, Cuba protagonizó una operación humanitaria sin intención alguna de hacer titulares de prensa.

El gobierno estadounidense prosigue aislado en su caverna; continúa sentado frente a un viejo televisor en blanco y negro, lamentablemente. La Humanidad, no Cuba, será su mejor juez.


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