Representantes de las naciones asistentes a la cita de Santiago de Chile. Foto: EFE.

Con cuerpo de lobo y ropaje de Caperucita Roja acaba de nacer el Foro para el Progreso y el Desarrollo del Sur de América Latina, conocido como Prosur, algo así como el enterrador de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Quien lea la declaración final, rubricada por siete países hace pocas jornadas en Santiago de Chile, y no conozca los reales propósitos de sus creadores, podría comerse el caramelo completo.

El texto en cuestión habla de la “voluntad de construir y consolidar un espacio regional de coordinación y cooperación, sin exclusiones, para avanzar hacia una integración más efectiva que permita contribuir al crecimiento, progreso y desarrollo de los países de América del Sur”.

Cuando menos, resulta sospechoso que presidentes, hijos y devotos de la derecha, rubriquen un documento con aspiraciones y la marca del pensamiento de izquierda.

He aquí los firmantes: los mandatarios de Argentina, Mauricio Macri; Brasil, Jair Bolsonaro; Chile, Sebastián Piñera, Colombia; Iván Duque; Ecuador, Lenín Moreno; Paraguay, Mario Abdo Benítez, y Perú, Martín Vizcarra; más el embajador de Guyana en Chile, George Talbot.

Una pregunta sobreviene: ¿por qué si el nuevo bloque regional será un mecanismo que no abogará por exclusiones, no fue invitado a la reunión fundacional de Prosur el mandatario constitucional de Venezuela Nicolás Maduro y sí el autoproclamado presidente Juan Guaidó?

El propio jefe de Estado de Chile, Sebastián Piñera, anfitrión de la cita, cayó en la trampa de su verborrea, al exponer que “Prosur va a ser un foro abierto a todos los países de América del Sur, un foro sin ideología que va a respetar la diversidad y las diferencias que cada pueblo decida al elegir a su Gobierno”.

Es obvio; antes de su surgimiento el 22 de marzo el Foro para el Progreso y el Desarrollo del Sur de América Latina ya llevaba la transfusión en vena de lo más rancio de las derechas nacionales de Sudamérica; aunque los padres fundadores del bloque digan y redigan que es un foro sin ideología.

¿Cómo interpretar el mensaje que enviara el presidente chileno a Juan Guaidó, a quien le manifestaba: “Esperamos a Venezuela con los brazos abiertos”?

Sería una lamentable pifia desestimar que Sebastián Piñera y su par colombiano Iván Duque fueron cabezas visibles de los sucesos en la frontera colombo-venezolana el pasado 23 de febrero, cuando se montó el show internacional —abortado por la Revolución Bolivariana— para ingresar un cargamento de “ayuda humanitaria” a la nación de Chávez y Bolívar.

El nuevo ente, que debe convertirse en punta de lanza contra Venezuela,busca desaparecer del mapa la Unión de Naciones Suramericanas, surgida en Brasilia el 23 de mayo de 2008y resultado del desvelo integracionista del Comandante Eterno Hugo Chávez Frías.

No echemos tierra las recientes declaraciones del presidente colombiano Iván Duque a una emisora de su país: “Hemos venido avanzando en el final de Unasur y la creación de Prosur”. En opinión de esta marioneta del Gobierno de Estados Unidos, la Unasur fue creada por el líder bolivariano para “fracturar el sistema interamericano y tener una caja de resonancia de su régimen”.

Más claro, nada: Prosur se inserta dentro de la estrategia de la reconfiguración de la derecha y centro derecha en esta parte del planeta, donde la izquierda se ha visto contra las cuerdas.

Sin embargo, Prosur es mucho más: constituye la concreción de una iniciativa que beneficia, en primera instancia, al vecino de los altos del continente: el gobierno Estados Unidos, que han resucitado la Doctrina Monroe. Le sugiero no se devane el cerebro buscando otro ideólogo de este lobo con rostro de Caperucita.

Artículo publicado en: La columna, Sugerencia