Sobre un pedestal de piedra se develó en Jatibonico una tarja en mármol, de la cantera de Fomento, para los mártires que en esta ciudad ofrendaron su vida en la lucha contra bandidos.

Ricardo Guardarrama Román, director del Museo Municipal, dijo que en estos lares se constituyó un fuerte bastión por las luchas independentistas, desde los mambises hasta los Rebeldes. Fue desde La Reforma, donde se llevó a cabo una de las acciones militares más importantes de la primera Invasión a Occidente, una táctica militar ideada por el propio Máximo Gómez, recalcó la fuente.

Entre los nombres: Omar Gutiérrez, víctima de uno de los más salvajes crímenes cometidos en Cuba, el joven que fue obligado a cavar su propia tumba, el que se enfrentó a los esbirros con aquella pala ensangrentada y luego fue descuartizado vivo.

La tarja, ubicada en la Avenida Cisneros, palpita en el mismo corazón de la ciudad, como en aliento de vida, como un acto de fe que eterniza.

En predios jatiboniquenses también se levantan las esfinges de Serafín Sánchez, Ignacio Agramante, Antonio Darío y del escriba de Martí, Panchito Gómez Toro, símbolo de lealtad para la juventud cubana.

Luego se dejaron escuchar 3 salvas de artillería y el toque de corneta desde la necrópolis de la ciudad, donde todo un pueblo rindió homenaje a sus héroes y mártires.

Artículo publicado en: Sancti Spíritus