Béisbol, Cuba, Grandes Ligas

El acuerdo encuentra repercusión dentro y fuera de la isla.

El histórico acuerdo suscrito esta semana y  por el cual los peloteros del sistema competitivo cubano ya pueden jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos deviene noticia del año en Cuba y más allá de sus fronteras.

Lo dice el reflejo en los principales medios del mundo y los trascendidos hacia dentro del país- En lo personal no pensé escuchar tal suceso al menos en tiempo de convivencia con las leyes del bloqueo norteamericano, hoy incluso más regias.

Mas me inscribo en el bando de los que levantan sus manos por el convenio y sobre todo por la opción que, de momento, puede evitar el éxodo de peloteros cubanos tanto por vías ilegales como legales ocurre hasta hoy. También porque podrán jugar el mejor béisbol del mundo sin necesidad de nacionalizarse por terceros países y porque ya podrán entrar por el aeropuerto de su propio país sin ser extraños. Y ya eso es bastante.

El momento es lógicamente de euforia en muchos bandos, sobre todo en los peloteros más jóvenes que tendrán la oportunidad que no tuvieron sus antecesores, aunque en el curso de los días deberán responderse otras preguntas que quedan en suspenso.

La primera sería si nuestro propósito es reconquistar nuestros lugares de privilegio en los eventos internacionales o reforzar la calidad de la Serie Nacional. Después que nos respondamos lo que es hoy es una tácita contradicción, veríamos la necesidad de reajustar varias tuercas en los contratos.

Si porque habría que cambiar, para bien, el calendario de la campaña para su anterior arrancada en noviembre como siempre fue para no chocar con el extenso cronograma de las Ligas Mayores norteamericanas. Y lo otro. ¿A quién pertenecerá el pelotero? ¿A su equipo norteamericano qué decidirá sobre su tiempo de juego y su vida por que les paga o al equipo cubano que lo querrá para que le jueguen en la Serie Nacional SIN IMPORTAR si jugará los doce meses del año sin descanso?  En tiempo de eventos internacionales, ¿nos lo prestará “un momentico” en medio de su Liga?

Y lo digo por lo que ahora mismo sucede con quienes están contratados por ejemplo en Japón. Todo el mundo sabe que, problemas de comunicación aparte entre estos y la dirección nacional del deporte, estos NO se incorporaron como refuerzos, a excepción de Colas, quien además manifestó que entre todos se pusieron de acuerdo para no jugar a su llegada y por lo que se vio cumplieron su negativa, sin que nadie, absolutamente nadie, explicara nada desde la oficialidad y solo quedó expreso el desafío público de Alfredo Despaigne.

Concuerdo, no obstante, en que puede ser un aliciente para que haya más entrega de nuestros peloteros que tendrán un incentivo concreto para rendir y también para que atisbos de indisciplinas tanto técnicas como sociales, se vayan de nuestra pelota.

Otra preocupante que espero haya quedado resuelta en el acuerdo, aunque no se haya dicho, es la manera en que la Federación Cubana podrá cobrar su parte del contrato si hoy Estados Unidos no deja que su plata sea disfrutada por el estado cubano y hasta donde sé, nuestra Federación beisbolera no es ni una ONG, ni una organización privada que son las que tienen esa posibilidad.

Pero bueno, ojalá ese paso tan importante no sea un problema y se pueda cobrar para que entonces ese dinero pueda reinvertirse en el béisbol y el deporte que bien le hace falta, mucho más en lugares donde hoy juegan pelota los que pueden pagar sus implementos por encima de quien tiene talento, pero el dinero de los padres no les da para costearlos. Entonces sería aconsejable que se informe al pueblo cómo, cuánto y de qué manera se emplea pues hoy esa información falta con lo que ya se recibe de otras ligas, en tiempos en que se habla de transparencias.

Sobre la marcha otras cuestiones saldrán como la necesidad de capacitarnos en tópicos legales, de representaciones jurídicas, de asuntos contractuales, algo en lo que andamos en pañales.

Otra cosa. Tendremos que adaptar nuestras mentalidades a la nueva era que se anuncia donde tendremos que convivir con millonarios legales, algo que choca a veces con los que hoy tenemos.

Tendremos también que maquillar nuestro discurso para no hablar en dos idiomas.  Quizás a partir de ahora la trasmisión de los partidos de la MLB no nos llegarán dos o tres días después de haberse desarrollado, ni tampoco serán electivos para discriminar la puesta en pantalla de unos equipos sí y otros no, sobre todo aquellos donde juegan algunos peloteros que se fueron en los últimos tiempos.

Y sobre estos también quiero hablar. Sé que el reciente acuerdo excluye a los que hoy ya juegan en las Ligas Mayores, más soy de las que pienso que habrá que repensar en sus status con relación al país. Es un secreto a voces que varios de esos peloteros “que hoy son “prohibidos” aquí, envían donativos de implementos con los que hoy se juegan a la vista de todos en varios equipos de nuestra Serie Nacional…Entonces ¿por qué el doble rasero? ¿Por qué el doble discurso?  ¿Seguiremos quitando sus fotos de los estadios aunque sean campeones olímpicos? ¿los excluiremos eternamente de las listas del Salón de la Fama, que por cierto, hoy es un fantasma?  ¿son o no son?

En tiempo de inclusiones, de aperturas, de cambios, soy de las que pienso que como mismo hoy entran cubanos de todas las ramas que un día se fueron por disimiles causas y diferentes vías, incluidas las lanchas y hoy entran a su nación desde la normalidad, habría que reevaluar desde la cordura y no desde el resquemor y el rencor que en nada ayuda

El nuevo acuerdo no resolverá de hoy para mañana los problemas de nuestra pelota, pero bravo por llegar. Ojalá su luz ilumine para bien a nuestra pelota y a nuestro país.

Artículo publicado en: La columna, Opinión