Hace 21 años el Comandante en Jefe Fidel Castro lanzó la idea de crear el movimiento de peñas deportivas en todo el país, y Sancti Spíritus no se quedó atrás ante el pedido. Poco a poco comenzó a abrirse paso un nuevo concepto que a la postre dio lugar a este popular y pujante conglomerado de amantes y fanáticos al deporte.

Su máxima expresión se ve hoy en el resurgir de Los Gallos espirituanos en la pelota cubana, con la asistencia a cada partido en el estadio José Antonio Huelga de peñas deportivas de los lugares más recónditos de los ocho municipios de la provincia.

Comisiones de embullos, ataviadas con monos deportivos, congas que hacen vibrar de emoción las gradas de los estadios, el embullo y la efervescencia de este movimiento, hacen de nuestra provincia un paradigma en la revitalización de este movimiento, tan necesario y vital para el deporte espirituano y cubano.

Gracias a la pasión en el trabajo de un grupo de aficionados, liderado por Ramón Acosta, nacían en Sancti Spíritus las peñas deportivas, encargadas de defender el deporte libre, participativo, justo, limpio y ético, como todo un derecho del pueblo.

Mantenerse actualmente en la vanguardia de Cuba, es un logro de este movimiento, en una provincia, que tras llevarse a cabo la política de reagrupación en el país, cuenta con 50 de las 104 antes existentes.

De hecho, de las mil 700 que existen activas en todo el país, solo nueve han recibido la condición de Referencia Nacional, y entre ellas están incluidas dos espirituanas: la Asociación Nacional de Economistas,  y la Santiago Escobar.

Durante estas más de cinco décadas de Revolución y deportes, el activismo ha sido protagonista en la búsqueda de talentos, estimulación a figuras relevantes del deporte y en el desarrollo de actividades en las diferentes manifestaciones de la cultura física y la recreación, en barrios y asentamientos poblacionales del llano y la montaña.

Ese accionar constante en la contribución al cuidado y mantenimiento de las instalaciones y otras iniciativas ha fortalecido este movimiento de soldados voluntarios en la tierra espirituana.

La Primerísima de Agramonte, fundada por Julio Antonio Pérez, inició el despegue dentro del conglomerado de peñas, iniciativa a la que se sumaron La Garaita, quien sin proponérselo constituyó el embrión de lo que son hoy las peñas deportivas en el territorio.

Luego fueron surgiendo la Armando Mestre, de la Villa Patrimonio de la Humanidad; la Vicente Santiago, y la Amado Landa, integrada por ciegos y débiles visuales, ambas de Jatibonico; Los Ripiaos, de Taguasco y La Carreta, de Cabaiguán, además de la Dariel Alberto Calderón, de Fomento y la Rubén Pedrosa, en Yaguajay. Estas siete fueron seleccionadas el pasado año dentro de las más destacadas a nivel de país.

A este grupo se unen también la Santiago Escobar, perteneciente a la Casa de la Música EGREM; la Osvaldo Fiss, del hotel Trinidad del Mar; la Barcelonista, seguidora del Real Club español; además de la Idael Cepeda, de Mayajigua y  El Ranchón, de Yaguajay.

Ellas simbolizan la nueva imagen de los aficionados que se entregan en alma y corazón a seguir a sus parciales, en estadios, salas polideportivas, para desde las gradas alentar a nuestros deportistas a defender su camiseta.

 

Artículo publicado en: La columna, Noticias, Sancti Spíritus