En la tarde noche, la ciudad también vive por y para su gente. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

En la tarde noche, la ciudad también vive por y para su gente. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

En la ciudad hay sitios de confluencias, esos espacios donde el bullicio, la presencia humana y el ir y venir de un lugar a otro es distintivo.

Con solo situarse en uno de los extremos del Parque Serafín Sánchez o adentrarse en el boulevard de la ciudad, constatas la realidad.

Y es día de verano, de esos que queman, pero la tarde noche, con los colores que la luz solar deja por el cielo, con las luminarias encendidas, con esa intimidad típica del momento, las personas se regalan un espacio, un tiempo preciso.

Confluir no es casualidad, es un itinerario que el ir y venir en los mencionados sitios de la ciudad se hace cotidiano. Y ojalá pudiera moverse más, porque la ciudad vive también, por y para la gente, esa que cada día la matiza con su presencia.

Vista del Hotel Plaza, cuando la tarde comienza a dar paso a la noche. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Vista del Hotel Plaza, cuando la tarde comienza a dar paso a la noche. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

El boulevard también tiene sus motivos cuando al tarde noche es realidad. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

El boulevard también tiene sus motivos cuando al tarde noche es realidad. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Hay quienes prefieren confluir en espacios y tiempos que tienen sus peculiaridades. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Hay quienes prefieren confluir en espacios y tiempos que tienen sus peculiaridades. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Una de las vistas del parque Serafín Sánchez y edificaciones añejas colindantes, cuando la tarde da paso a la noche. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

Una de las vistas del parque Serafín Sánchez y edificaciones añejas colindantes, cuando la tarde da paso a la noche. Foto: Oscar Alfonso Sosa.

 

Artículo publicado en: Destacado, Fotorreportaje, Sancti Spíritus