Rastreadores de huracanes

Especialistas y trabajadores del Centro Meteorológico Provincial demuestran cada día su profesionalidad. (Foto: Vicente Brito).

Especialistas y trabajadores del Centro Meteorológico Provincial demuestran cada día su profesionalidad. (Foto: Vicente Brito).

En los tiempos que corren, cuando el cambio climático se afinca más en la práctica que en la teoría, si alguna ciencia resulta imprescindible en una isla expuesta como Cuba resulta la Meteorología.

Durante años y a pesar de las limitaciones financieras, el país ha priorizado el desarrollo de esta área del conocimiento con la adquisición de tecnología, preparación de especialistas y creación de una infraestructura que abarca diferentes puntos de la nación.

Sancti Spíritus cuenta con un Centro Provincial de Meteorología construido hace apenas unos años, donde se dispone de una moderna tecnología y al cual tributan otras cuatro estaciones meteorológicas ubicadas en puntos claves del territorio.

Aunque la labor cotidiana de estos trabajadores siempre se considera importante, su quehacer resulta trascendente antes y durante el paso de los eventos meteorológicos extremos, en particular de los ciclones tropicales.

En esta temporada ciclónica, considerada bastante activa, este colectivo ha dado muestras de consagración y profesionalidad. Por ejemplo, si alguien le siguió el rastro al huracán Irma antes, durante y después de su paso por la costa norte del territorio espirituano fueron los trabajadores del Centro Provincial de Meteorología.

“Dimos la primera alerta temprana el lunes 4 previendo la posible afectación, luego trabajamos ininterrumpidamente hasta el otro lunes. A última hora ya no había pronósticos escritos, sino verbales, en intercambio directo con las autoridades de la provincia”, rememora Freddy Ruiz, uno de los especialistas más experimentados.

A pesar de que en Sancti Spíritus el huracán Irma no tocó tierra, según las últimas estimaciones pasó entre 25 y 30 kilómetros de la costa espirituana, aproximadamente desde las cinco y hasta las siete de la mañana del sábado nueve de octubre, aunque sus efectos se hicieron sentir aquí durante más de 36 horas.

Cuando apretó el zapato a la provincia la salvaron de peores consecuencias la forma más estrecha de cintura que adopta en el mapa este territorio, donde solo se ubica un municipio al norte; la velocidad de traslación más rápida que adquirió el fenómeno frente a las costas de territorio; y la cayería cercana que funcionó como especie de parabán, al punto de que las penetraciones del mar resultaron mínimas.

A pesar de la lejanía en que se encontraban del centro del huracán, la red de estaciones meteorológicas —ubicadas en Sancti Spíritus, Trinidad, Topes de Collantes y El Jíbaro— también hicieron lo suyo enviando cada hora los datos precisos, a pesar del viento y la lluvia a la intemperie, donde a veces precisaban salir a medir.

Miguel García, director del Centro Meteorológico Provincial, insiste en la fortaleza de los vínculos con las autoridades del Consejo de Defensa en el territorio, en el cual “de manera seria y responsable, se utilizaron las informaciones y sugerencias de nuestros especialistas sobre la trayectoria y las principales afectaciones que nos podía ocasionar este evento”.

También pondera la utilidad del sistema de alerta temprana Forsat y, principalmente, el compromiso y la entrega de todo su colectivo, que ahora continúan manteniendo la vitalidad del sistema meteorológico y siguen atentos mientras dure la temporada ciclónica como unos verdaderos rastreadores de huracanes.

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