Es como luz en medio de tanta sombra. Es signo mismo de existencia.

Nació montaña adentro, cuando entre lluvias reventó el fértil manantial. Y corre, tranquila, cuesta abajo, dejando brisas, colores y vida por donde pasa.

Transparente, como espejo nuevo, se presenta al caminante. Es sitio para calmar la sed, para refrescar el rostro, para inundar de energías el cuerpo cansado.

Y es también la vena de la tierra, esa, donde los cultivos asoman, se empinan; es el bebedero de los animales del bosque, de los de corral.

Es en fin, el agua que hoy nos acompaña, el motivo mismo de la vida.

Fotos :Oscar Alfonso Sosa.

Artículo publicado en: Fotorreportaje