Se trata de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero, cinco patriotas cubanos infiltrados en los grupos terroristas que operan con total impunidad en Miami. Las actividades criminales de esos grupos constan en documentos oficiales norteamericanos y han sido reflejadas en la prensa e incluso reconocidas públicamente por sus propios autores.
La misión de estos hombres consistía en informar de los planes terroristas a las autoridades cubanas con la única finalidad de preservar la vida y los bienes de la población de la Isla. Ellos no actuaron contra las Fuerzas Armadas ni los intereses nacionales de los Estados Unidos, esa no era su misión.
Los cincos son, por tanto, prisioneros políticos a los cuales se les negó su condición y se les mantiene sujetos a un régimen igual y en medio de delincuentes comunes. Sufren sus condenas en cinco cárceles ubicadas en lugares distantes entre sí y en el territorio de Estados Unidos, lo cual hace sumamente difíciles sus contactos con familiares y amigos y les impone, así, condiciones peores que las que sufre el resto de la población penal.
Gerardo fue condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años. Ramón a una cadena perpetua más 18 años, Antonio a una cadena perpetua más 10 años, Fernando a 19 años y René a 15.
Todo este proceso ha constituido un escandaloso respaldo a los grupos terroristas anticubanos que operan en Miami. Se probó que los cinco habían actuado única y exclusivamente contra esos grupos. Los cabecillas terroristas han celebrado públicamente su "Victoria" y han manifestado abiertamente el estímulo que este proceso significa para sus actividades criminales.